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La costa Oaxaqueña es hogar a cuatro de las ocho especies de tortugas marinas que existen en el mundo. Por su amplia distribución geográfica, sus hábitos y características biológicas, las tortugas son, en todas sus fases de desarrollo, altamente vulnerables a la depredación natural, a la captura comercial, al saqueo de sus nidos y a la explotación ilegal. Aunado a lo anterior, pueden ser atrapadas de manera incidental por redes de arrastre.
Tortuga golfina de apenas una semana de edad pronta para ser liberada al mar |
El acelerado desarrollo de la pesquería, asociado al bajo porcentaje de crías que sobreviven hasta edad adulta, y la degradación ambiental, ha ocasionado que la mayoría de las especies de tortugas marinas se encuentren en peligro de extinción.
Se estima que la población actual de tortuga laúd no supera el 5% de la población original. En una situación similar se encuentra la tortuga carey del Pacífico, con una población escasa. La tortuga prieta enfrenta una de las mayores explotaciones ilegales de carne y huevo. La tortuga golfina es la única especie cuya población ha logrado recuperarse significativamente, sin embargo, aún está clasificada como una especie amenazada.
Liberación de tortugas a cargo de la Red de Los Humedales de la Costa Oaxaqueña |
Las playas La Escobilla, Chacahua, Llano Grande, Barra de la Cruz y Morro de Ayutla, en Oaxaca, son los centros de anidación más importantes de México. En ellas se llevan a cabo acciones de protección para las tortugas y sus crías por parte de centros de investigación, organizaciones no gubernamentales e instituciones públicas.
El Fondo Oaxaqueño establece un proyecto integral que contempla acciones de conservación, fortalecimiento de capacidades locales y desarrollo comunitario como estrategia que permita un mejor resultado en la protección de las tortugas marinas.
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