El 22 de Mayo la Fundación Comunitaria Oaxaca se despidió de una voluntaria talentosa y confiable. Laeticia Laruelle, de 21 años, completó sus prácticas como asistente administrativa y regresó a su ciudad natal, Liege en Bélgica. Nos visitó de la Universidad Helmo Saint-Martin. Leti, como la conocíamos, trabajó de la mano con nuestra directora de desarrollo, Michelle Ortega, abocándose en tareas como las correspondencias y la búsqueda de potenciales donadores. Ella habla cinco idiomas y trabajaba con diligencia en todo momento. Leti fue una parte importante de nuestro equipo de voluntarios. Ahora se encuentra nuevamente en Bélgica terminando su tesis y sus planes involucran trabajar en el campo administrativo y de negocios. “Leti fue muy valiosa para la Fundación. Es una persona eficiente, profesional y tiene impresionantes habilidades de lenguaje y la comunicación”, dice Ortega. En la siguiente entrevista, Laetitia nos brinda una opinión personal de su tiempo con nosotros en Oaxaca.

“A veces los jóvenes tienen miedo de su primer trabajo, pero aquí me han apoyado en todo. Mis colegas no me ven como niña chiquita, sino como una trabajadora verdadera”.
¿Por qué decidiste venir a Oaxaca parar trabajar con la Fundación?
En Bélgica, mi familia había recibido a una alumna de intercambio oriunda de Oaxaca. Se quedó con nosotros un año, después yo vine con ella y me quede con su familia en el 2005 y al siguiente año otra vez. Oaxaca me gustó tanto que decidí regresarme una tercera vez y hacer aquí mis prácticas, aunque no fuera obligatorio hacerla fuera de Bélgica.
¿Qué hacías en tus prácticas con la Fundación?
Un poco de todo. Escribí el boletín informativo cada mes, traduje documentos, recaude fondos y busque donadores, ayude en la recopilación de propuestas y mande correspondencias como correos electrónicos, cartas de agradecimientos y certificados a los otros voluntarios.
¿Cómo crees que la Fundación ha contribuido en tu vida como joven y en las vidas de los jóvenes en general?
Este ha sido en esencia mi primer y más importante trabajo. A veces los jóvenes tenemos miedo de nuestro primer trabajo, pero aquí mis colegas me ayudaron mucho en todo. No me vieron como una niña chiquita, sino como una trabajadora verdadera.
¿Qué te gusto más de trabajar para la Fundación?
Mis colegas eran de lo más amables. Me despertaba todos los días con el pensamiento: ¡“oh tengo que ir al trabajo”! También me gusto mucho ayudar en la oficina con las traducciones y los gráficos muy detallados, y sintiéndome feliz por que sentía que les había ayudado mucho.
¿Qué te gusto de vivir en Oaxaca?
La manera de pensar. La gente aquí es muy espontánea; mis amistades me hablaban para ir por un café. En Bélgica tendrías que hacer una cita y decir, “vamos en dos semanas”.
¿Piensas regresar a Oaxaca?
¡Lo antes posible!